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Alerta! Plazas, areneros y el patio de casa potencialmente contaminados

La Toxocariasis es una infección que adquiere el hombre de manera accidental a partir del contacto por boca con huevos eliminados al ambiente con las heces de perros y gatos no desparasitados. La población más proclive a la infección es la infantil, por sus hábitos de juego vinculados a la tierra o arena, contacto cercano con perros y gatos y la costumbre de comer o llevar las manos sucias a la boca. Es de difícil detección clínica.

Quién no ha llevado a sus hijos a disfrutar de un día al aire libre a las plazas y paseos de la ciudad para recrearlos? A qué chico no le gusta jugar en los areneros de las parques haciendo castillitos? Qué levante la mano aquel que de chico no haya comido tierra o no ha llevado sus manos totalmente sucias a la boca sin darse cuenta?.

Situaciones tan cotidianas como éstas se encuentran íntimamente ligadas a un riesgo sanitario -de muy poca difusión- que deriva en una infección de ocasional diagnóstico y, en algunos casos, con consecuencias irreversibles.

La infección por el parásito Toxocara constituye un problema sanitario ampliamente difundido en todo el mundo, aunque aún hay aspectos poco conocidos. Así lo explica un grupo de investigadores de la UNNE, quienes desde el año '95 investigan bajo la dirección del doctor José Mario Alonso del Instituto de Medicina Regional, la prevalencia de infección humana y el grado de contaminación de los suelos de espacios públicos con huevos de Toxocara canis en Resistencia y en Corrientes. El grupo de trabajo está integrado los bioquímicos María Vivivana Bojanich , María de los Angeles López y Gustavo Javier Fernández y el doctor Alonso , profesionales pertenecientes al Instituto de Medicina Regional de la UNNE y al Área de Microbiología de la Facultad de Ciencias Exactas, Naturales y Agrimensura de la misma Universidad.

La Toxocariasis es una infección multisistémica y está íntimamente relacionada con el ingreso, por boca de los huevos que presentes en las heces de perros y gatos no desparacitados que contaminan así los suelos públicos. La población más proclive a la toxocariosis es la infantil, por sus hábitos de juego vinculados a la tierra y la arena sumadas a la costumbre de comer o llevar las manos sucias a la boca. De esta forma los huevos de Toxocara ingresan al cuerpo humano. La detección de Toxocariasis a nivel clínico no es fácil, porque los síntomas son muy comunes e inespecíficos, como ser fiebre, inflamación de ganglios o del hígado, aumento de los glóbulos blancos (especialmente de los eosinófilos), a veces algo de anemia, todos síntomas compatibles con otras patologías de menor importancia.

Solo se reconoce con análisis de sangre específicos en los que se solicita el conteo de eosinófilos y la búsqueda de anticuerpos especiales contra este parásito, que permite confirmar la existencia o no de la infección parasitaria. La infección también puede afectar los ojos, y en ese caso solamente el oculista podrá detectar el daño provocado por la larva del parásito en el globo ocular. En muchos casos la pérdida de visión que ocasiona es irreversible.

Qué es el Toxocara?

Dentro de la problemática sanitaria de Latino América, hay numerosas patologías humanas que se vinculan con las condiciones del ambiente, y muchas de ellas afectan en particular a los niños.

La toxocariosis es una de ellas; es una zoonosis (enfermedad de los animales que se transmite al humano) adquirida por el contacto con suelos contaminados con heces de perros y gatos, a través de manos sucias pero también por mala higiene personal o por el consumo de vegetales crudos de huertas caseras contaminadas -por riegos con aguas servidas-.

Sucede que tanto perros como gatos -explica la bioquímica Bojanich- son los hospedadores naturales de las formas adultas de Toxocara canis y Toxocara cati respectivamente, mientras que el hombre adquiere la infección de manera accidental a partir del contacto por boca con huevos embrionados eliminados al ambiente con las materias fecales animales.

Las manifestaciones clínicas que presenta la infección por Toxocara en humanos están en relación con los tejidos afectados: se encuentran dos formas principales, la llamada Larva Migrans Visceral y la Larva Migrans Ocular , aunque también pueden presentarse otras formas.

Una vez que el niño ingiere los huevos larvados del parásito, por acción de los jugos gástricos, eclosionan en el intestino delgado, penetran en la mucosa, traspasan la pared intestinal, llegan al hígado a través de la vena porta y de allí al corazón y pulmones, nos señalan los investigadores de la UNNE-. Luego penetran en la circulación mayor donde son empujadas hacia los distintos tejidos periféricos.

Las larvas continúan diseminándose y se detienen cuando su tamaño excede al diámetro del vaso sanguíneo por el que viajan. Cuando esto ocurre, traspasan activamente la pared vascular y migran hacia los tejidos circundantes. La migración larvaria va acompañada de hemorragia, daño a los tejidos y reacciones inflamatorias. Puede continuar durante un período indeterminado, que puede ser de varios meses o permanecer durante años en estado quiescente, es decir vegetativo, para luego reanudar su migración. Finalmente algunas permanecen encapsuladas y rodeadas de un tejido inflamatorio Algunas llegan a ser destruidas por los mecanismos de defensa del huésped, pero otras, paradójicamente, son protegidas por la propia reacción inflamatoria de los tejidos.

La bioquímica Bojanich comenta que en los años de investigación, han conocido y trabajado con un caso de Larva Migrans Ocular -en la provincia del Chaco- que se dio en una niña que conocieron cuando recién iniciaron sus investigaciones. "La chica hoy ya es grande y perdió gran parte de la visión del ojo afectado por la larva. Cuando la conocimos ya estaba infectada, y aunque los médicos efectuaron el tratamiento, no podremos saber cuánto tiempo hacía que se había infectado y por ende las consecuencias que puede dejar".

Gran capacidad de resistencia ambiental

Los huevos de Toxocara canis tienen gran capacidad de resistencia a las condiciones ambientales. Luego de ser eliminados por el perro, los huevos deben permanecer en el suelo entre 10 y 14 días para su maduración, luego de lo cual pueden mantenerse viables en el suelo por más de dos años, si las condiciones de temperatura y humedad son adecuadas. Sin embargo, se destruyen rápidamente cuando se hallan expuestos a las radiaciones solares directas, a alta temperaturas o a la desecación. Por el contrario, el desarrollo larvario se detiene a temperaturas inferiores a los 10º C y la larva muere a temperaturas inferiores a los -15º C.

Medidas recomendadas para evitar el contagio

  • Es fundamental desparasitar periódicamente a los animales domésticos de la casa.
  • Una muy buena higiene de manos, en los niños particularmente, en todo momento.
  • Buena limpieza de frutas y hortalizas de consumo crudo.

 Prestar atención a:

  • Todo cuadro pediátrico febril de origen poco claro, con eosinofilia y hepatoesplenomegalia. Esto es sospechoso de Toxocarosis.
  • En todo niño con pérdida unilateral y rápida de la visión, o con estrabismo, uveítis, endoftalmitis, papilitis o lesión granulomatosa de la retina, debe investigarse por posible Toxocarosis ocular

Los investigadores de éste trabajo informaron que el próximo 10 de Noviembre el Instituto de Medicina Regional de la UNNE será sede de un Simposio Nacional sobre Toxocariosis y contará con la participación de especialistas destacados.

 octubre de 2006 :: Extraído de: www.unne.edu.ar

http://www.medicinaorexpertos.com.ar/enfermedades.htm
última actualización: 21 de abril de 2007